Si bien es cierto que se debe ser ingenioso para ayudar y motivar a los ciudadanos para que dejen o no empiecen a fumar, todo tiene un límite. No dudamos de la buena voluntad y el buen trabajo que se está desarrollando en la campaña Help-eu, por una vida sin tabaco, pero antes de aprobar una campaña de publicidad de este tipo se debe ser consciente de muchas cosas: ética, transmisión de valores, bienestar animal, … ¡Estamos hablando de un mensaje de la Unión Europea!
Esto no es un truco absurdo para dejar de fumar. Es usar una animal para hacer una absurdidad: un anuncio que utiliza un animal silvestre para hacer una gracia. Todo esfuerzo de educación ambiental dirigido a evitar el mascotismo con animales silvestres, queda reducido a nada cuando se siguen utilizando este tipo de animales para cualquier fin publicitario… Y si se trata de un mensaje institucional, está claro que aún queda mucho por hacer.
El debate sobre el uso de animales en campañas publicitarias es un problema reincidente. Parece que es difícil hacer entender a los publicistas el daño que hacen cuando se dedican a dar una imagen distorsionada de lo que realmente es un animal silvestre…
En espera de un destino definitivo, el miná recogido hace un tiempo de un decomiso (ver unas entras anteriores) ha sido instalado en esta pequeña instalación donde puede ejercitar algo el vuelo. Le dejamos en el interior de la instalación su antigua jaula para que la utilice como refugio.
Por increíble que parezca, la Administración permite la cría, comercialización y posesión de especies exóticas salvajes extremadamente peligrosas, tanto para las insensatas personas que las adquieren como mascotas, como para el ecosistema. Dos ejemplos de esto son los mapaches y los coatíes, especies que pueden adquirirse de forma legal sin demasiado problema y que, por sus características, se adaptan fácilmente a nuestro clima. Además, tienen una dieta extremadamente variada y se reproducen con facilidad, lo que las convierte en especies potencialmente invasoras.
Hay que recordar, además, que estas dos especies no se encuentran en CITES, por lo que quedan excluidas del más mínimo control comercial. Por lo que solo es cuestión de tiempo que debamos incluir alguna especie más al catálogo de fauna de nuestro país (como ha pasado con el visón americano, la cotorra Argentina o la tortuga de Florida)… posiblemente a costa de restar otras autóctonas. …
Recientemente DEPANA se ha hecho cargo de un ejemplar de coatí y algunos mapaches. Estos animales se compran cuando aún son crías y parecen simpáticos peluches. El problema aparece cuando crecen y desarrollan su carácter salvaje. En esos momentos se convierten en peligrosos y su destino es, o el quedar encerrados de por vida en unas condiciones pésimas, o ser liberados por sus dueños, convirtiéndose en una amenaza grave para la fauna y flora autóctonas. Interesadamente, los comerciantes de animales, suelen olvidar explicar a los incautos compradores que la dentadura de estos animales, cuando son adultos, representa un peligro más que evidente.
Con esta últimas intervenciones, DEPANA visita nuevamente a trastienda del “fabuloso” mundo de las mascotas exóticas… Lugar en el que nos encontramos situaciones que no aparecen en los programas de televisión donde protietarios o veterinarios estrella, muestran las maravillas de la utilización de fauna salvaje como “animales de compañía”.
Recibido el aviso de intervención de la “Generalitat”, si podemos disponer de una instalación adecuada para el ejemplar, procedemos a su captura. Una vez capturado (que no siempre es fácil), se traslada al servicio veterinario donde se le hace un chequeo general, se le identifica mediante chip y se le vacuna. En caso de especies potencialmente invasoras, se esteriliza o se castra al ejemplar para evitar su reproducción en la naturaleza en caso de fuga.
Finalmente, se le instala en su nuevo hogar, donde comienza la tarea más difícil: encontrar un destino apropiado para el animal.